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Fue un viaje largo hasta hoy y quiero compartirlo con ustedes antes de decir adiós.

Dos libros y un verano. Eso construyó en aquel principio de 2002 lo que durante casi 20 años crecería para convertirse en lo que es hoy. Con Jorge (Barrientos) nos habíamos conocido en la FCE-UBA, yo alumno, él docente de Sistemas Administrativos. Finalizado el cuatrimestre, se acercó después de la cursada y me dijo “me gustaría armar una plataforma online para mi curso, Yahoo Grupos no me sirve”.

La primera versión fue horrible. Fondo celeste y letras azules, en Trebuchet, hosteado en el ADSL de la casa de mis padres. Las fotos de los alumnos las tomaba yo con mi cámara digital, una foto carnet contra la pared amarilla del aula. Era rústico y rudimentario, pero funcionaba. Y lo hacía mejor que Yahoo Grupos.

Al cuatrimestre siguiente un compañero de cátedra de Jorge pidió también usarlo, la solución rápida fue duplicarlo y cambiarle los colores (amarillo y bordó), mientras yo ganaba tiempo y aprendía cómo programar algo que apenas podía diseñar. La herramienta gustaba y servía, era solo cuestión de tiempo que se corriera la bola y aparecieran más cursos. Y así fue.

Entre clases y parciales nos reunimos para darle forma al proyecto. Jorge había agregado la palabra “syllabus” a mi vocabulario desde el primer día de cursada de su materia, así que el nombre que tendría fue obvio. No era fácil de decir ni de escribir, pero era concreto y con el tiempo se hizo costumbre: websyllabus.

En marzo de 2003 salió la primera versión que soportaba múltiples cursos. Contra toda expectativa empezaron a aparecer nuevos usuarios, todas recomendaciones del boca a boca. En marzo de 2005 se hizo desde cero, con una nueva gráfica, más moderna (en aquel entonces) y fácil de usar, en otro lenguaje, en dos semanas de “vacaciones”, trabajando de 10 am a 5 am. Entre 2013 y 2014 se volvió a hacer de cero, con el diseño actual, expandiendo funcionalidades y adaptándolo al uso en dispositivos móviles.

Desde que se compraron aquellos dos libros (ASP 3 y JavaScript) hasta el día de hoy, websyllabus ha llevado más horas de desarrollo que todos los proyectos profesionales en los que he trabajado. (La última versión llegó a las 1000 horas.) Y eso sin contar las noches incontables revisando bugs y contestando tickets de soporte.

Por mucho tiempo, quizás demasiado, le dediqué a websyllabus el tiempo que no puse en otras cosas. Desde el primer día lo tomé como algo que quise hacer bien, de la mejor manera. Lo hice pensando en cada cuatrimestre que me tocó estar sentado frente al pizarrón, lidiando con otras plataformas. Cada funcionalidad que desarrollamos (Jorge desde lo conceptual, yo desde la programación), la hicimos pensando en superar el statu-quo de las plataformas de aprendizaje. Quisimos hacer una herramienta que estuviera al servicio del docente sin que eso signifique olvidarnos del alumno, de sus necesidades y de sus frustraciones.

Viví cada hora invertida en nuestra misión como una experiencia de aprendizaje en sí misma. Aprender un nuevo lenguaje o un nuevo framework, desarrollar un nuevo módulo o buscar una paleta de colores, todo era con un objetivo concreto. Y si bien disfruté de cada uno de esos momentos, esos objetivos cumplidos, me hubiera gustado poder compartirlo con más gente, que websyllabus fuera un equipo y no solo una persona o dos. Una cosa es empujar a solas un proyecto con 20 o 25 años y otro es hacerlo con 40.

Después de tanto tiempo y con costos de infraestructura cada vez más grandes, me cuesta encontrar fuerzas para seguir empujando, justo en un momento donde las plataformas digitales de aprendizaje están en su apogeo (¡por fin!) a raíz del pico de demanda generado por una pandemia que nos come la vida y la cabeza desde hace más de un año. Nos quedamos atrás. Websyllabus cierra sus puertas. Es el fin de una época.

Lamento no haber podido encontrar un equipo que quisiera acompañarme en esto. Lamento no haber sabido buscar gente que tuviera el mismo entusiasmo que yo para llevar esto adelante. En este largo camino encontré gente que puso ganas (en forma de sugerencias o pedidos de mejora) para que websyllabus fuera una plataforma aún mejor, y les agradezco de corazón. Fueron una chispa para que el impulso pudiera seguir unos años más. Tengo la vocación de ayudar a otros a alcanzar sus objetivos y me alegra haberlos alcanzado juntos.

Quiero agradecerles a todos los que participaron en esto.

... A Jorge por (quizás) con su inocente pedido haber cambiado mi carrera profesional y querer dedicarme al desarrollo de software.

... A Cecilia y Mariana por haberme acompañado cada una a su manera en esto y hacer de mi proyecto algo compartido aunque sea por un rato, entendiendo y alentando mi pasión por esto.

... A toda la comunidad educativa que encontró en websyllabus una herramienta fácil de usar.

... A aquellos que se quejaron de cosas que no funcionaban para demostrarme que no siempre tenía razón.

... A todos los que cada vez que contestaron la encuesta de satisfacción, lo hicieron dedicandonos lindas palabras y felicitándonos por la plataforma.

... A todos los que pensaron (y quizás hasta este momento lo piensan) que websyllabus es una empresa de decenas de empleados. Spoiler alert: operacionalmente, somos una “empresa” de uno.

... A todos los que alguna vez usaron websyllabus y dijeron “mirá qué bueno/lindo/útil” y nos recomendaron a otros: nos ayudaron a llegar hasta donde estamos hoy.

Gracias de corazón, ¡y hasta siempre!

Pablo Apanasionek

¡Si desean contactarme, pueden encontrarme en pabloapa @ gmail.com!

websyllabus seguirá funcionando normalmente hasta el día 9 de enero de 2022.

A partir del 10/01/22 y hasta el 31/01/22 se podrá seguir accediendo a los cursos pero sin poder cargar nuevos contenidos.

En los próximos meses pondremos a disposición una herramienta para facilitar la descarga de los contenidos desde los cursos.

Si tienen dudas o consultas, pueden escribirnos a info@websyllabus.org.

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